martes, 21 de julio de 2015

LA ESCRITURA BARROCA EN LA METRÓPOLI ACTUAL


Desde comienzos del Barroco como expresión literal,siempre fue un impedimento para el espíritu crítico. En principio, escribir era símbolo de un estatus elevado, de manera que se convirtió en constante afán de parte de la "ciudad letrada". Francia, España, luego toda Europa y América latina fueron influenciadas por este estilo de escritura lleno de lucimientos, palabras innecesarias y posturas divorciadas de la vida. La afirmación de poder cala hondo en el autor del Barroco siendo así una fuerte corriente que las secuelas se dejan ver en la Metrópoli florida actual, la que estamos viviendo. En este contexto la sobrevaloración del como se dice por lo que se dice es alarmante, la sociedad actual goza de las excentricidades de su capacidad de alarde cultural. La prosa escolar y universitaria sigue siendo un ejemplo de esto. Como resultado se producen reiteraciones de ideas en desarrollos discursivos que se asumen como elegante y de buen gusto, sin embargo, la realidad denota una pobreza de ideas infinita.

Analogía:
 Las consecuencias de este pensamiento, vertiente o cultura son las demostraciones amorosas. Este potencial de amar existente en todos, se desarrolla en factores nada favorables para que este potencial se active y fructifique adecuadamente. Porque la dación de amor dependerá de la cuantía amorosa que tengamos. Como ejemplo Marco Aurelio Denegri reconocido ensayista, en su columna de opinión del Comercio titulado "La Necesidad de ser Amado" afirma que : "En latín había dos verbos relacionados con el Amor: Amare que es el Amor adhesivo, se pega al otro, quiere confundirse con el otro, por el contrario, el Amor diligente, es cuidadoso, atento, responsable, un amor reflexivo". Del mismo modo se da en la escritura. El Amor adhesivo viene a ser el interés desmedido por pegarse a un estilo, acercándose al dogmatismo, mientras el Amor diligente es el interés sensato, por plasmar la realidad. 

Se deduce que, toda manifestación  amorosa de nuestra "ciudad letrada florida" se representa en una escritura ultra susceptible , egoísta, sufrida, burlona, fofa, y autocomplicada sinónimos de confuso, enigmático, enmarañado, hasta aveces laberintoso y repetitivo.
Tal vez como decía el buen pensador marxista José Carlos Mariátegui haciendo referencia a la poesía nacional de antaño tan melancólica, nostálgica e hipocondríaca, en su Obra "Peruanicemos al Perú": "El clima y la meteorología deben influir también en nuestra crónica depresión de las almas. La melancolía peruana es la neblina persistente e invencible de un trópico sin gran sol y sin grandes tempestades. El Perú no solo es Lima, en el Perú hay como en otros países, ortos y tramontos suntuosos, cielos azules, nieves cándidas." 

Esta prosa definida, tangible y clara es reactualizada para entender este ambiente tóxico y gris en el cual vivimos. Por tanto existen tareas pendientes en la Metrópoli actual : Como fortalecer la enseñanza de elaboración de reseñas y crónicas en los niños, de forma teórica y práctica. Para poder analizar y nombrar la realidad de manera simple, sencilla, y prolija. No caer en el orgullo y aprender de escritores como Enrique López Albújar, Julio Ramón Ribeyro, o José María Arguedas.
Englobando la fomentación  del conocimiento de nuestra Realidad Nacional en cuanto a escritura y todas las variantes que conforma la Sociedad. Pues la escritura Barroca en nuestra Metrópoli actual no, es más, que una moda, una etiqueta, una onda trivial y efímera.









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